Puedes ambientar la lectura con el vídeo de youtube que hay más abajo y volver aquí.
Haiku del volcán
Desde la cima
nubes blancas, ahora
duerme volcán.
Volcán
Subir a la cima y contemplar el volcán, ahora que aparentemente duerme. La calma está tensa, y se respira una tensión sosegada...
Subir a la cima de la montaña contigua requiere un esfuerzo igual a subir al volcán, quizás mayor, pues dicha montaña es más alta. ¿Cuántas veces subí aquel volcán? tantas que ya no recuerdo si quiera cuando dejé de visitarlo. Aún en mis sueños se sostiene por mi subconsciente. Pero ahora despierto, lo miro como nunca antes lo había mirado, como nunca antes lo había sentido, como nunca antes lo había observado... Recuerdo las continuas subidas y bajadas al volcán, respirando su aire contaminado, sintiendo como la lava se retuerce dentro de la tierra y quiere escapar y tocar mis pies. Cuántas veces pensé que inevitablemente explotaría, quemando todo recuerdo de mi cuerpo y mi existencia. Nunca entró en erupción aunque creí que estallaría todas y cada una de las veces que escalaba por sus cenizas candentes. Quise luchar contra él tantas veces...pero siempre me derrotó, acababa bajando lastimado, cobraba fuerzas y seguía el mismo camino estéril una y otra vez. Siempre la misma respuesta, derrota.
Subir la cima de la montaña contigua requiere un esfuerzo igual a subir al volcán, quizás mayor, pues dicha montaña es más alta...Una última vez subí, decidido a todo, incluso me puse mis alas; esas alas que da el soñar, esas alas grandes y blancas. Una vez más me derrotó el Dios Vulcano quemando mis alas blancas y deshaciendo mi alma en cenizas. Pero de esas mismas cenizas, como ave Fénix resurgí. Y una vez muerto lo viejo y renacida mi esencia, me volví a poner mis alas. Pero esta vez comprendí que no debía volar hacia el volcán pues esa batalla nunca la podría ganar, y volé hacia la cima de la montaña contigua. Y allí encontré paz junto a la batalla. Me senté a la sombra de mi destino Celta, un hermoso Arce que permanecía aún cargado de sus hermosas hojas de color otoñal, un rojo intenso pero frío. Un árbol de fuego frío, de ese fuego que solo te embelesa pero no quema. Y allí sentado, apoyando mi espalda en su tronco, conectado a sus raíces y proyectado en sus ramas, comprendí...Para seguir con el flujo de la vida, no debía luchar contra mi volcán interior, él formaba parte de mí. Así que dejé esa batalla interior y me hice a un lado. No debía huir, pero tampoco luchar. Simplemente aceptar la batalla, pero mirarla desde fuera y continuar observando la vida con mis grandes alas blancas. Así mi volcán se calmó, y descubrí la fuerza de la aceptación conectando mis alas a las raíces de un Arce, mi árbol, mi alma...
Subir la cima de la montaña contigua requiere un esfuerzo igual a subir al volcán, quizás mayor, pues dicha montaña es más alta, pero una vez allí...extiende tus alas, has empezado a vivir, pues las batallas se librarán a tu lado, pero tú ya no tomas parte activa de ellas. El volcán forma parte de ti y tú de él, pero ahora eres un espectador de lujo. Has empezado a vivir, incluso puedes pintar una sonrisa en tu cara.
Por Jordi Luna

Me ha gustado el haiku introductorio, también el texto. Hay toda una filosofía de vida detrás de él.
ResponderEliminarGracias Julius, hay una filosofía de vida y algo de experiencia detrás de él. Saludos
EliminarPrecioso, Jordi, tanto el haiku, que te ha quedado soberbio, como la prosa poética, que mediantes esas metáforas nos enseña a vivir mejor, a gozar un poco más de nuestra vida.
ResponderEliminarY bueno, ahora ya sin tono metafórico y sin que tenga que ver con el relato, subir a una montaña cuesta (fui motañera muchos años y lo sé por experiencia), pero ascender a un volcan, y sobre todo descender, creo que cuesta más, aunque sea más bajito, porque la gravilla de la lava solidificada hace que se te hundan los pies, y eso dificulta mucho la marcha.
Comparto, querido amigo y te dejo mis mejores deseos para este finde!
Gracias Mayte, llevo los haikus dentro creo yo...No he subido nunca un volcán, pero ya me lo creo que tiene que ser más difícil. Pero era la manera de enfocar la batalla interior personificada en el volcán y escalar una montaña más alta, la de las metas. Gracias amiga por todo y mis mejores deseos para ti también.
Eliminarbuenas noches cada vez que leo me sorprendo como cuentas tus relatos gracias amigo jordi luna feliz fin de semana
ResponderEliminarGracias Isidro por estar ahí siempre, Feliz fin de semana.
EliminarHola Jordi, me gustaron el haiku y el relato, las metáforas del volcán y de la montaña me encantaron. Volar literal y simbólicamente es hermoso.
ResponderEliminarAbrazos!!
Gracias Alejandra, eso me falta... Volar literalmente, tú sabes bien de las dos. Ves, eso ya lo tienes hecho.
EliminarJordi, eres un crack. Me ha encantado, el relato, el vídeo ... y sobre todo la moraleja: nunca hay que rendirse, sino superar nuestros miedos internos y seguir intentando encontrar el camino hasta lograr los retos que nos hemos propuesto.
ResponderEliminarUn beso grande!!
Gracias Erika, ... , una crack también. Esos volcanes interiores intentando explotar, y sufrir hasta conseguir la meta. Eso es, sin rendirse. Besos!!!
EliminarMuy bueno
ResponderEliminarGracias Diego, un placer que te pases por aquí. Saludos
EliminarPrecioso Haiku
EliminarGracias José, saludos.
EliminarHola Jordi, vengo tarde pero aquí estoy.
ResponderEliminarMe ha encantado el Haiku, y el relato genial, nos deja una reflexión muy importante en la vida, la de no rendirse nunca, ir contra viento y marea con todas nuestras fuerzas.
Las metáforas que has utilizado me han gustado mucho, mi felicitación querido Jordi, eres un genio!...
Te mando un fuerte abrazo y feliz fin de semana.
Gracias Carmen, tú que me ves con buenos ojos...Gracias, fuerte abrazo y feliz fin de semana.
EliminarMi querido Jordi,mi escritor de la prodigiosa pluma...Muy bello mensaje,cuantas veces nos desgastamos tanto en las luchas internas que cuando menos lo pensamos se nos ha ido la vida...,PRE-CIO-SO...Me ha gustado mucho,gracias por compartir,besitos,al vuelo..!!!
ResponderEliminarGracias María, gracias por pasar siempre por aquí. Besos y feliz fin de semana!!
EliminarEsas lecciones, quizás las más importantes, no nos las dan nuestros padres, ni en el colegio. Y cuestan años, y trabajosas subidas al volcán que mencionas. Como siempre, muy bien transmitida la sensación psicológica detrás del mensaje; es como la de esa sensación de haber estado haciendo algo laborioso que tenemos al despertar de un sueño. En resumen, un relato con la marca de la casa de Jordi Luna.
ResponderEliminarGracias Luis. Tienes razón, esas lecciones se aprenden en el transcurso de la vida, y a veces son dolorosas, pero de todo se aprende. Me ha gustado lo de la marca de la casa:) Abrazos
EliminarSabes? Esta vez te noto con Fuerza... Y no sabes la alegría que me das!! *-* Yo me quedo con el Fénix, con el Renacimiento, con esa Esencia de conocernos y aceptarnos...
ResponderEliminarNo tengo mucho más que decir... Gran relato, grandes palabras, gran Fénix... ;)
Besis!! ^^
Esta vez sí Campanilla, hay días más duros, pero siempre saco algo de positivismo que me queda por ahí dentro y vielvo a crecer. Besos!!! y gracias
EliminarTu prosa poética emana el magma de la vida, lleno de verdades que aproximan a montañas de sentimientos. Saludos.
ResponderEliminarGracias Nel, maravilloso comentario, muy poético. saludos
EliminarEs precioso Jordi, esa comparación que realizas en este relato, no me canso de leerte. Feliz día!
ResponderEliminarMuchas gracias Raquel, un verdadero placer leer este comentario. Feliz día!!!
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