Nota: Al final del post encontrarás un vídeo de Youtube. Para una mejor ambientación, dale al play, y cuando oigas el sonido, vuelve aquí para empezar a leer el relato.
Surcaban los mares con sus enormes aletas chapoteando en la superficie, yo desde el barco observaba la impresionante escena. Agarrado a la barandilla de cubierta, recordaba la historia que un día mi padre me explicó sobre esas grandes criaturas. Hacía frío, pero esos cantos, esos llantos desgarrados hipnotizaban todos y cada uno de mis sentidos. Simplemente escuchaba, la luz de la luna se encargaba de poner la luz exacta a aquella experiencia profunda. Escuchaba...el viento, ligero, las olas...el lamento. Era una mezcla de dolor y deseperación. Una sinfonía que penetraba por las orejas pero que llegaban más allá del aparato auditivo...
El lamento de la ballena, lo recordaba como si fuese ayer mismo. Era pequeño y entonces mi padre me despertó para salir a contemplar aquel espectáculo. Mientras oíamos esos sonidos que enfocaban directamente al alma, me explicó la historia...
Tiempo atrás, mucho tiempo atrás, todo estaba en perfecta conexión con el universo. Los océanos, las montañas, los cielos, el viento, la lluvia, las plantas, y toda criatura viviente que existía. Todo giraba en un mismo sentido, hacia un mismo destino. Pero el hombre se encargó de romper la armonía que reinaba en la naturaleza, desconectándose de ella. Entonces las entrañas de la tierra empezaron a removerse, pues podía ver el futuro. Y se entristeció al ver que necesariamente habría de dividir toda esa tierra unificada. Y dio paso a enormes y devastadores terremotos. Éstos provocaron enormes fuegos y movimientos sísmicos. Mucho se perdió entonces...Todo cambió para siempre, como lo conocemos hoy. Y del núcleo de la madre naturaleza, el núcleo terrestre; emergieron unos sonidos agudos, otras veces graves, como un llanto perdido en la noche, como un sollozo escondido y lejano. Un sonido quejumbroso pero calmado...un lamento. La tierra estaba llorando... Ese lamento que surcaba las profundidades marinas, fue recogido por las grandes ballenas que cruzaban los mares, perdidas en busca de su nuevo hábitat. Y lo aprendieron, y lo imitaron y lo subieron a la superficie. Y aunque pocos le hacen caso, ese lamento es el llanto de una tierra que cada vez menos soporta el dolor de tantas y tantas pisadas, tanto asfalto, tanto peso...Y de vez en cuando ese sonido sordo para nosotros, lo recogen las ballenas. Y aún hoy, cada vez más, lo suben a la superficie. Pocos lo escuchan, pero las entrañas de la tierra lloran y llora por nosotros, pues para ella no existe la pena como tal, como nosotros la percibimos...
...Y mientras recordaba esa historia, mi mente volvía poco a poco de aquel maravilloso trance. Podía oír sus voces, estaba en perfecta conexión con ella. Con sus lamentos, con la tierra... ¿y tú, puedes oírla?
Por Jordi Luna

Aunque no he podido oir el video de tube, tus palabras se sienten. Muy bonito, intentaré puntillear. Un abrazo :)
ResponderEliminarGracias Elena, por el comentario y por lo del video. Revisaré a ver que pasa. Abrazos
EliminarSeguramente sería algún problema de mi tablet. Qué bonito Jordi, ahora he podido leer y escuchar la magnífica conexión... Un abrazo :)
EliminarGracias Elena, un abrazo.
EliminarA veces oigo los lamentos, Jordi. Muy buena reflexión la que nos propones en este post.
ResponderEliminarLo del vídeo te ha quedado genial. Leer el texto con el sonido te sumerge más en tu mensaje. ¡Buena idea!
Besos y disfruta del fin de semana
Gracias Erika por pasar, los puedes oír? Estupendo. Besos y feliz fin de semana.
EliminarPor supuesto que puedo oírla Jordi...y con tu ayuda más aún todavia, una mágica historia lamentablemente hecha realidad en manos del hombre, el sonido del vídeo es atrapador, que junto a tus letras forma una perfecta sintonización...
ResponderEliminarFelicidades por tu buen estilo en las letras.
Feliz sábado.
Abrazo.
Me alegro de que podáis oírla Carmen. Gracias por tus comentarios. Feliz Sábado, abrazos!!!
EliminarPrecioso
ResponderEliminary triste ver cómo la humanidad se ha deshumanizado
¿estamos a tiempo de cambiar?
espero que si
Gracias...yo creo que sí. La esperanza es lo último que perdemos.. Saludos
EliminarSi, yo también lo puedo oír, ademas he visto varios documentales de ballenas porque todo lo que tenga que ver con el mar me fascina.El video nos sumerge en otro mundo.
ResponderEliminarUn abrazo Jordi
Gracias Marisa, entonces seguro que lo tienes muy oído. Abrazos!!!
EliminarPor cierto, me he hecho seguidora de tu blog (creí que ya lo era) y me encantaría verte también entre los míos
ResponderEliminarUn abrazo Jordi
Muchas gracias, puede ser que lo fueses, pero como lo cambié de ubicación...será eso. Un abrazo.
EliminarOjalá que todos pudiésemos oírla y además le hiciésemos un poco de caso, sobre todo quienes gobiernan este planeta, y ojalá que no tuvieran que volver a lamentarse.
ResponderEliminarMuy bello, querido Jordi, como siempre lo son tus entrañables y aleccionadores relatos. Lo comparto muy gustosa y te dejo un gran abrazo y mis mejores deseos para este fnde.
Gracias Mayte, un gran abrazo y feliz semana.
EliminarSaludos Jordi, muy lindo, reflexivo y aleccionador tu relato. Qué bueno sería que volviésemos a estar en perfecta conexión con el universo. Éxitos!
ResponderEliminarGracias Mary, un deseo que me gustaría ver cumplido. Abrazos!!!
Eliminarbuenos días genial ,reflexivo,y especial gracias amigo Jordi ,que pases un lindo día, un abrazo y saludos cordiales
ResponderEliminarGracias amigo, que pases buen día. Saludos y abrazos.
EliminarEstupenda reflexión y preciosa manera de trasladárnosla. Me parece muy triste pero también muy poética la imagen de "las entrañas de la tierra llorando por nosotros". Me gustó mucho el texto acompañado de sonido, muchas gracias!
ResponderEliminarUn abrazo y feliz domingo.
Gracias Julia a ti, por pasarte leer y comentar. Abrazos!!!
EliminarHola Jordi, nos volvemos sordos a esos lamentos. Gritos de auxilio que deberíamos corresponder porque nuestra vida, sabiamente esta unida de manera simbiótica, a la riqueza marina y a todo el universo, desequlibramos el magnífico equilibrio, y bueno si me pongo hablar de esto me voy de largo jejeje. Muy bonita manera de contarlo.
ResponderEliminarTe agradezco, recién me doy cuenta, por incluir mi blog en el tuyo.
Abrazos!!
Gracias Alejandra, podías seguir si quieres, que nos tenías interesados en tu explicación. Y es un placer tener tu blog aquí.... Abrazos
EliminarImposible no oírla. es como si hubiera estado allí con vosotros. Es un relato mágico, de vuelta a los orígenes y de unión con nuestro entorno y sus habitantes. Maravilloso. Muchas felicidades y gracias por este delicioso momento. Abrazos
ResponderEliminarGracias Amparo, me alegro de que te haya gustado. La verdad que es un momento de conexión... Pero eso no me corresponde a ni decirlo. Abrazos
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ResponderEliminarUna historia sublime que unida a la música aglutinan una gran composición. Me encantó y te sigo, amigo...
Un honor Joaquín. Gracias por el comentario. Un abrazo amigo
EliminarHola Jordi.
ResponderEliminarPrecioso y aleccionador relato, como todo lo que escribes, colmado de reflexiones, enseñanzas y cápsulas de sabiduría.
Un gran, gran abrazo
Hola Lucía, ya hacía días que no te leía. Gracias por pasar y dejar tan bellos comentarios. Un gran abrazo.
EliminarUna nueva versión del "pecado original", de nuevo el hombre como el malo de la película
ResponderEliminarAlgo así... pero yo no soy dios, ni siquiera un apóstol. Gracias Isabel, saludos
EliminarProfundo Jordi. No tengo audio pero recuerdo el canto de las ballenas. Me encanta la metáfora. Yo creo que las oiremos todos porque el mundo está en constante cambio, solo que lo único que hay de fachada suele no gustarnos. Al profundizar, ahí esta el lamente de la ballena. Un abrazo
ResponderEliminarGracias Ana Lía, totalmente de acuerdo contigo. Un abrazo
EliminarSiempre con un mensaje enriquecedor! Tristemente hay tanto que enseñar a una humanidad que no quiere aprender... Magnifico Jordi!
ResponderEliminarGracias Miguel, triste pero cierto, aunque no debemos perder la esperanza. Un abrazo.
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