Las Olas Del Mar



     Las olas del mar se acercan a la orilla y al llegar a ésta, se deshacen  en una espuma blanca que en calma desaparece entre la arena...que queda mojada.

     Respira hondo ahora con la nariz, hincha tu pecho, tu estómago, tu diafragma...y suelta el aire poco a poco ahora por la boca. Repítelo tres veces...

     ¡No cierres los ojos! si no no podrás continuar leyendo. ..Pero me he asegurado de que estés un poco más en calma, si no lo estabas ya, para que prestes toda tu atención.

     Ahora imagina que tú, eres el motor de las olas. Tú eres el mar, tu respiración no forzada, es un mar en calma. Las olas vienen y van, al compás de tu respiración...Vienen y van. El compás lo marca tu cuerpo, tu corazón. Las olas vienen, se alzan, descienden espumeantes y se pierden en la arena de la orilla. Si prestas atención, verás que el sonido que producen es similar a tu respiración, pero con mayor intensidad...

     Tú eres el protagonista de esta historia, ¡si tú!. Así que seguiremos en primera persona...

     Ahora que sé que  yo soy el mar y mi respiración, las olas. ¿puede mi mente expandirse como el agua? Sí puede, y de hecho lo está haciendo en estos momentos. Mi mente es un océano inmenso, un mar de sentimientos y sentidos en absoluta calma. Miro al horizonte, y todo lo que veo es mi mar en calma... juntándose con el cielo; mi subconsciente.

     Las olas vienen y van, sin parar. No las fuerzo, pues vienen solas. Vienen y van...

     Ahora  noto esa sensación de bienestar que recorre mi cuerpo, al compás de las olas del mar. Me siento en la orilla de mi mar en calma, y escucho las olas, las cuento, las noto, las siento...y la brisa de un Cambio me roza las mejillas, el cuello, la frente, los ojos, el cuerpo entero...solo miro al horizonte de mi mar en calma. Y allí veo el sol poniente tornando de naranja mis olas y mi mar en calma. Siento mis pies, tocando la arena húmeda y a su vez la calidez del sol...
 
  Ahora sé que es mi momento y miro al cielo. Justo allí donde se junta con el agua y hacia arriba, mi subconsciente. Sé que es el momento de enviar a mi cielo particular, todas esas cosas que deseo y que no me ofrezco, que merezco y me niego, que poseo y retengo. Le hablo a mi subconsciente, a mi cielo particular, ahora mismo...




 Ahora sé que es mi momento y miro al cielo. Justo allí donde se junta con el agua y hacia arriba, mi subconsciente. Sé que es el momento de enviar a mi cielo particular, todas esas cosas que deseo y que no me ofrezco, que merezco y me niego, que poseo y retengo. Le hablo a mi subconsciente, a mi cielo particular, ahora mismo...


     Me tomo mi tiempo para hacerlo...Y sé que están llegando, las veo proyectadas en una inmensa pantalla azul. Todas las cosas que deseo para mí, quedan impresas allí. Mi respiración sigue el ritmo de las olas, que vienen y van...vienen y van. Mi respiración es ahora una inspiración positiva y una expiración de deseos...Y una vez todo a quedado proyectado, una luz brillante y blanca, atrapa esas imágenes o frases o deseos...y los guarda para siempre en ese cielo; mi cielo particular. Y mi mar continua en calma, solo que ahora sale el sol y todo es radiante, el agua proyecta sus rayos de felicidad, y éstos rebotan sobre mi, sobre el agua, sobre mis pies, sobre mis manos, sobre mi cara...

     Es entonces cuando me doy cuenta de donde estoy, y a qué he venido. Es entonces cuando se enciende esa llama, que solo ven mis ojos...pero ahora sé, que  lo que me ha sido proyectado, me pertenece... Mi mar en calma ahora es mi paraíso, mi lugar, mi sitio particular donde voy cuando lo necesito... Y volveré cuando sea necesario, prometo volver cuando sea necesario. 




     Ahora sí, puedo cerrar los ojos e imaginarlo. Mi mar, mi cielo, mi felicidad...


     Vienen y van, vienen y van...



Por Jordi Luna



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