La Luna


    La luna... la luna con su blanca luz baña el mar ahora en calma, y éste se torna claro en sus aguas. Como una ráfaga de luz adormilada, acaricia la superficie del mismo y parece descansar allí su alma. Pero sigue llena de gozo en el cielo estrellado, como un potente foco en medio de una hermosa oscuridad. Y ahí, en el descanso del hombre, se expresa para los pocos que quieran observarla. Aún así, ella no descansa en la noche, y se renueva constantemente. Crece, mengua, en cuartos, se esconde y se llena.


     Abraza los claros de los bosques e ilumina las noches en vela desde la ventana del insomnio. Mientras los párpados del cielo duermen, guía al nocturno en su camino; pobre de él, el día que se esconde. 


     Sin gozar de luz propia, transforma la recibida. Y su atracción es tan fuerte... que mueve toneladas de agua, las mareas. Si es capaz de mover el mar, nosotros que somos casi en nuestra totalidad agua, ¿Cómo crees que nos puede influir?... Trastoca al trastocado y lunático le llaman, hace crecer más rápido la vida. Todo con una luz dada.


      Como ves,todo en esta vida tiene sus dos caras. Pero la oposición no significa necesariamente enfrentamiento. La luna recibe del sol, y transmite mientras él descansa, la luna es belleza en la oscuridad mientras el sol es la gran llama.


     Así pues hijo mío, no te preocupes si no eres un sol para los demás, radiante y poderoso, y no puedes iluminarlo todo con tu luz interior. También existe la belleza en la tenue luz del silencio nocturno. No por llegar a más gente de forma visible serás más importante, serás importante por lo que hagas, por tu legado al final del camino...Piensa que un rayo intenso puede incluso llegar a cegar los ojos del descuidado; y una tenue luz puede apaciguar los ojos cansados. Serás lo que tú quieras, pues así nos es dado. Solo la realidad de los demás, y sus fracasos podrán llegar a vencerte si dejas de vestirte de seda, como los sueños. Puedes ser un sol, grande y reluciente, o una simple estrella, o puedes ser la mismísima luna. Recuerda,...siempre hay dos caras en una misma moneda. Y siempre hay dos versiones de lo que es la belleza. Lo importante es que tú escojas, en cuál de ellas te sientes más cómodo.


      Por lo tanto, no temas ser la luna en un manto de estrellas. Lo importante es que esas alas aletargadas en tu espalda se suelten, y vueles como ave nocturna, o ave diurna...Pero ¡Vuela!


      Podemos ser luces en el camino de los otros de dos maneras, dar calor y alegría, o guiarlos en la noche de sus almas sin ser vistos. Las dos formas te engrandecen si son sinceras, las dos son válidas, y las dos son bellas. Lo mejor, es que puedes elegir. Ahora piensa y busca dentro de tu alma, tú eliges hijo mío... Tú también querido lector...


Por Jordi Luna


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