Eran tres, tres señores de avanzada edad que se encontraban a menudo en un parque. Allí les esperaban unos bancos de madera modernos, de los que se pueden ver ahora en algún lugar, individuales y enfrentados entre sí como si estuviesen preparados para conversar. Siempre que llegaban allí, ya fuese mañana o tarde y sin estar reservados, permanecían vacíos. Como si ya lo supiesen o nadie osase sentarse en aquel lugar. Todos los días se los veía a los tres en la misma disposición, y hablando al principio, vociferando aveces al final.
Un día de esos, me pudo la curiosidad y me acerqué a escasos metros donde había otros bancos. Quería saber que es lo que debatían día tras día en aquel lugar. Me compré un diario que hice ver que leía y escuché con atención la disertación- discusión de ese día. Esperaba oír como arreglaban el país, pero no fue eso lo que recogí ese día...
-Hola. Dijo el tercero en llegar, era un hombre que se le veía bastante curtido, con un semblante serio, rígido y a la vez que ligeramente arrogante. -Hola, ¿que tal?. Respondieron al unísono sus otros dos compañeros de debate. Uno de ellos sonreía, sus gestos eran armoniosos y su semblante parecía de menos edad que los otros dos; diría que era más flexible para su edad que los otros dos. El tercero de ellos y el primero en llegar, era más bien un hombre apocado, se le veía un tanto distante con todo lo que le rodeaba y parecía disgustarle hablar.
Después de mis observaciones empezaron a discutir sobre algo, el tema no parecía tener mucha complejidad pero esto fue lo que ocurrió...
El hombre de semblante rígido dijo: -Mirar al otro lado del parque, que vergüenza, ese hombre saliendo del Mercedes...con su traje de etiqueta, esos aires. Debe de haber estafado mucho dinero a los ciudadanos.
El señor de semblante flexible lo miró con incredulidad y repondió:
-¿Acaso lo conoces?-No, pero no hace falta, si tienes mucho dinero, es que lo has robado, o proviene de negocios oscuros.
Flexible, así lo llamaremos, miró al tercer contertuliano al que llamaremos líquido, y preguntó:
-y a ti ¿qué te parece?...
-A mi me da igual, no lo conozco. No me interesa.
-Pero, ¿tendrás opinión?. dijo flexible
-No se quién es, me da igual lo que haga.
Entonces flexible dijo: -No sé quién es, pero me parece desmesurado prejuzgar tan categóricamente a una persona sin ni siquiera saber ni cómo se llama ni qué hace.
Rígido, lo miraba y cierto aire de...digamos enfado iba saliendo a la superficie.
-¿Conoces a algún político que no sea un mangante? Creerme, jamás me equivoco en mis juicios.
Flexible repondió: -Es cierto que los políticos se empeñan en demostrar lo que dices, pero no puedes meter a todo el mundo en el mismo saco...¿qué quieres decir, que no hay ni un solo político que no sea corrupto?
-¡En efecto!, respondió rígido. Ni uno solo, hazme caso, no empieces como siempre a llevarme la contraria.
A todo esto líquido ni siquiera escuchaba, y flexible con una media sonrisa dijo:
-No es que te lleve la contraria, simplemente tengo otro punto de vista. Lamento que te altere, pero sigo pensando que te estás precipitando en tu juicio. Tampoco me estás dando razones de peso para que pueda cambiar de opinión.
Rígido se puso de todos los colores hasta llegar al rojo intenso, entonces expulsó su ira ahora incontenible.
-¿Razones de peso? ¡Yo he trabajado como director de una empresa y sé lo que me digo! ¡No había nadie por encima de mí que no fuese un jefe, político, administrador falso y ansioso de dinero y poder! ¡No hay nadie con dinero que sea buena persona! ¡Todos son unos chorizos, y tú si estás de su parte también lo eres! ¡Yo sé lo que sé, y pensar así siempre me ha ido bien hasta ahora! Tú piensa lo que quieras, estás equivocado. ¡Se acabó la conversación!
Líquido miraba, pero no entraba en el tema. y yo trataba de procesar toda la información posible para llegar a una conclusión también sobre el tema.
Flexible al ver que el señor volvía al coche se calló por un instante y entonces dijo:
-Mirar a aquel "ladrón sin escrúpulos" atentamente.
Los tres miraron, bueno yo también, los cuatro. El hombre se acercó al vehículo, cogió algo de dentro y volvió a salir. Entonces la cara de asombro que nos quedó a los cuatro fue antológica. El hombre volvió a salir del coche con una gorra negra y unos guantes blancos, era ¡El chófer de algún personaje importante o qué se yo! Pero era evidente que ni era político, ni era su coche y seguro que tendría buen sueldo, pero ni mucho menos sería rico. Líquido giró la cabeza y volvió a "sus asuntos", flexible se esforzaba por no reír, y rígido intentaba aguantar, pero toda la gama de colores rojizos y violetas inundaban su cara. Entonces Flexible le preguntó:
-Hemos hecho un juicio a ese hombre, sin ni siquiera conocerlo, y resulta que ha sucedido ésto. A veces hay que pensar las cosas más o tratar de entenderlas de otra manera, para llegar a una conclusión más certera. Si hubiésemos esperado unos minutos, no habríamos tenido esta discusión.
Entonces Rígido con un aire de superioridad repondió:
-¡Ese no era el tema, el tema era si los políticos son todos malos o no!...........
La disertación continuó por un rato, pero ni Flexible ni mucho menos Líquido, replicaron. Solo al final Flexible dijo: -No estoy de acuerdo. Lo siento.
Los siguientes días me acerqué al mismo sitio, y allí estaban. Cambiaba el tema, pero las respuestas y actitudes eran las mismas. Entonces uno de esos días un anciano se acercó hasta mi banco y se sentó a mi lado. Me miró y me dijo:
-Joven, como dirían los orientales, debes comportarte como un bambú si es lo que intentas ver o es lo que buscas aquí. Son huecos por dentro, lo que podría suponer una cierta fragilidad. Pero no, son fuertes y flexibles, no los quiebra el viento se adaptan a él y toman su forma. En cambio un árbol es rígido, se planta ante el viento y lucha con él...Si el viento es huracanado lo arrancará del suelo. Y al lado tienes un charco de agua, ni fluye como un río ni ofrece oposición ante el viento. Simplemente está ahí, nadie lo tendrá en cuenta, ni él mismo. ¿Puedes ver a estos tres elementos en aquellos bancos de enfrente? Llevas días observando, seguro que sí... ¿Quién quieres ser tú? Bambú, árbol o charco.
Se levantó y se fue por donde había venido... Entonces pensé que debía ser un bambú, por que había situaciones en mi vida en las que era un árbol y también otras veces un charco...Es difícil cambiar, pero con paciencia lo conseguiría. Sí, estaba dispuesto a ser bambú. Y tú ¿En quién de los tres tertulianos te ves identificado? ¿Tienes algo de bambú, pero a veces eres como un árbol? ¿estás dispuesto a cambiar?
Por Jordi Luna
Lectura recomendada "El Arte De Ser Flexible" Walter RISO
Un día de esos, me pudo la curiosidad y me acerqué a escasos metros donde había otros bancos. Quería saber que es lo que debatían día tras día en aquel lugar. Me compré un diario que hice ver que leía y escuché con atención la disertación- discusión de ese día. Esperaba oír como arreglaban el país, pero no fue eso lo que recogí ese día...
-Hola. Dijo el tercero en llegar, era un hombre que se le veía bastante curtido, con un semblante serio, rígido y a la vez que ligeramente arrogante. -Hola, ¿que tal?. Respondieron al unísono sus otros dos compañeros de debate. Uno de ellos sonreía, sus gestos eran armoniosos y su semblante parecía de menos edad que los otros dos; diría que era más flexible para su edad que los otros dos. El tercero de ellos y el primero en llegar, era más bien un hombre apocado, se le veía un tanto distante con todo lo que le rodeaba y parecía disgustarle hablar.
Después de mis observaciones empezaron a discutir sobre algo, el tema no parecía tener mucha complejidad pero esto fue lo que ocurrió...
El hombre de semblante rígido dijo: -Mirar al otro lado del parque, que vergüenza, ese hombre saliendo del Mercedes...con su traje de etiqueta, esos aires. Debe de haber estafado mucho dinero a los ciudadanos.
El señor de semblante flexible lo miró con incredulidad y repondió:
-¿Acaso lo conoces?-No, pero no hace falta, si tienes mucho dinero, es que lo has robado, o proviene de negocios oscuros.
Flexible, así lo llamaremos, miró al tercer contertuliano al que llamaremos líquido, y preguntó:
-y a ti ¿qué te parece?...
-A mi me da igual, no lo conozco. No me interesa.
-Pero, ¿tendrás opinión?. dijo flexible
-No se quién es, me da igual lo que haga.
Entonces flexible dijo: -No sé quién es, pero me parece desmesurado prejuzgar tan categóricamente a una persona sin ni siquiera saber ni cómo se llama ni qué hace.
Rígido, lo miraba y cierto aire de...digamos enfado iba saliendo a la superficie.
-¿Conoces a algún político que no sea un mangante? Creerme, jamás me equivoco en mis juicios.
Flexible repondió: -Es cierto que los políticos se empeñan en demostrar lo que dices, pero no puedes meter a todo el mundo en el mismo saco...¿qué quieres decir, que no hay ni un solo político que no sea corrupto?
-¡En efecto!, respondió rígido. Ni uno solo, hazme caso, no empieces como siempre a llevarme la contraria.
A todo esto líquido ni siquiera escuchaba, y flexible con una media sonrisa dijo:
-No es que te lleve la contraria, simplemente tengo otro punto de vista. Lamento que te altere, pero sigo pensando que te estás precipitando en tu juicio. Tampoco me estás dando razones de peso para que pueda cambiar de opinión.
Rígido se puso de todos los colores hasta llegar al rojo intenso, entonces expulsó su ira ahora incontenible.
-¿Razones de peso? ¡Yo he trabajado como director de una empresa y sé lo que me digo! ¡No había nadie por encima de mí que no fuese un jefe, político, administrador falso y ansioso de dinero y poder! ¡No hay nadie con dinero que sea buena persona! ¡Todos son unos chorizos, y tú si estás de su parte también lo eres! ¡Yo sé lo que sé, y pensar así siempre me ha ido bien hasta ahora! Tú piensa lo que quieras, estás equivocado. ¡Se acabó la conversación!
Líquido miraba, pero no entraba en el tema. y yo trataba de procesar toda la información posible para llegar a una conclusión también sobre el tema.
Flexible al ver que el señor volvía al coche se calló por un instante y entonces dijo:
-Mirar a aquel "ladrón sin escrúpulos" atentamente.
Los tres miraron, bueno yo también, los cuatro. El hombre se acercó al vehículo, cogió algo de dentro y volvió a salir. Entonces la cara de asombro que nos quedó a los cuatro fue antológica. El hombre volvió a salir del coche con una gorra negra y unos guantes blancos, era ¡El chófer de algún personaje importante o qué se yo! Pero era evidente que ni era político, ni era su coche y seguro que tendría buen sueldo, pero ni mucho menos sería rico. Líquido giró la cabeza y volvió a "sus asuntos", flexible se esforzaba por no reír, y rígido intentaba aguantar, pero toda la gama de colores rojizos y violetas inundaban su cara. Entonces Flexible le preguntó:
-Hemos hecho un juicio a ese hombre, sin ni siquiera conocerlo, y resulta que ha sucedido ésto. A veces hay que pensar las cosas más o tratar de entenderlas de otra manera, para llegar a una conclusión más certera. Si hubiésemos esperado unos minutos, no habríamos tenido esta discusión.
Entonces Rígido con un aire de superioridad repondió:
-¡Ese no era el tema, el tema era si los políticos son todos malos o no!...........
La disertación continuó por un rato, pero ni Flexible ni mucho menos Líquido, replicaron. Solo al final Flexible dijo: -No estoy de acuerdo. Lo siento.
Los siguientes días me acerqué al mismo sitio, y allí estaban. Cambiaba el tema, pero las respuestas y actitudes eran las mismas. Entonces uno de esos días un anciano se acercó hasta mi banco y se sentó a mi lado. Me miró y me dijo:
-Joven, como dirían los orientales, debes comportarte como un bambú si es lo que intentas ver o es lo que buscas aquí. Son huecos por dentro, lo que podría suponer una cierta fragilidad. Pero no, son fuertes y flexibles, no los quiebra el viento se adaptan a él y toman su forma. En cambio un árbol es rígido, se planta ante el viento y lucha con él...Si el viento es huracanado lo arrancará del suelo. Y al lado tienes un charco de agua, ni fluye como un río ni ofrece oposición ante el viento. Simplemente está ahí, nadie lo tendrá en cuenta, ni él mismo. ¿Puedes ver a estos tres elementos en aquellos bancos de enfrente? Llevas días observando, seguro que sí... ¿Quién quieres ser tú? Bambú, árbol o charco.
Se levantó y se fue por donde había venido... Entonces pensé que debía ser un bambú, por que había situaciones en mi vida en las que era un árbol y también otras veces un charco...Es difícil cambiar, pero con paciencia lo conseguiría. Sí, estaba dispuesto a ser bambú. Y tú ¿En quién de los tres tertulianos te ves identificado? ¿Tienes algo de bambú, pero a veces eres como un árbol? ¿estás dispuesto a cambiar?
Por Jordi Luna
Lectura recomendada "El Arte De Ser Flexible" Walter RISO

Me encantó tu relato, muy sabio. Saludos.
ResponderEliminarGracias Virginia. La verdad que el libro que recomiendo es muy aclarador al respecto. Saludos
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