Se llamaba X, y era una persona normal y corriente; hasta que un día, y como suele ser casi siempre, una situación tan fortuita como inesperada lo cambió todo...
X no hacía nada más ni nada menos de lo que cualquiera de nosotros hacemos en nuestra vida diaria. Seguía el curso de la vida, o más bien, se dejaba arrastrar muchas veces por él. Lo tenía todo, era solter@, casad@, con y sin hijos, tenía y no tenía trabajo y gozaba de salud a la vez que ésta le faltaba...
Un día de verano, X se despertó algo inquiet@, no sabía el motivo ni tampoco le dio mucha importancia, pero intuía que algo iba a suceder ese día. Se palpaba en el ambiente, su respiración medio agitada y un cosquilleo suave en el estómago le advertían de algo. Después del desayuno logró olvidarse, o eso creía, de esa sensación tan molesta como intrigante. Se dirigió a su habitación para vestirse y se enfundó unos tejanos, calcetines y unas deportivas, y entonces vio la camiseta que había comprado el día anterior; y pensó que era un buen día para estrenarla. Arrancó las etiquetas de la tienda y al ponerse su nueva camiseta de lycra... la etiqueta de composición de ésta quedó justo delante de sus ojos. Pudo ver: "100% algodón". Lo que le confundió bastante, pues había comprado una camiseta de lycra que se ajustaba a su tórax como un guante, y que el día anterior le había producido una gran sensación al verse. Hoy se encontraba cuanto menos rar@.
Volvió a la tienda con ella pues no estaba muy conforme aunque tampoco le iba la vida en ello, pero volvió. La dependienta, después de consultar y mirar otras prendas similares, llegó a la conclusión de que había sido un error de fabricación y se la cambió por otra igual. Miraron la etiqueta y esta decía 80%lycra 20% nylon, lo que dejó a X más tranquil@. Al llegar a casa, la sacó de la bolsa y se la puso. Pero en el viaje de entrada a su cabeza, la prenda dejó ver su etiqueta... en ésta se leía 100% algodón. -Pero...¿si la he visto en la tienda? ¿Cómo ha sucedido? .... Volvió a la tienda y después del segundo cambio, se repitió otra vez la misma historia...100% algodón. No sabía si reír o llorar, parecía haber entrado en un bucle sin salida. Al fin, decidió coger la camiseta y quemarla para acabar con esa pesadilla...
Días después le invitaron a ir al teatro, a lo que respondió: -uy, no...yo no soy de teatro, prefiero ver una película en casa que...entonces miró una de las paredes del salón y decidió que se debía volver a pintar; pero en su interior se dijo: -yo no sé pintar, llamaré a un pintor. Sonó el teléfono seguidamente y al otro lado del teléfono un amigo le invitaba a un viaje extraordinario, a lo que X respondió: -ya sabes que no soy de viajar, además en ese país no hablan nuestro idioma y no sabremos desenvolvernos. Por la tarde decidió que ya era hora de empezar a hacer deporte, y como muchos otros días después de pensarlo...decidió que tampoco estaba tan mal y podría empezar otro día, además hay otras cosas en la vida y se dijo: -tampoco he sido nunca de hacer deporte...Un día en una excursión en familia, no bajó a ver unas impresionantes cuevas porque pensó para sus adentros, "y si te entra un poco de ansiedad ahí adentro en ese ambiente tan cargado y cerrado". Tampoco cree que merezca un ascenso, por que entre otras cosas, hay alguien mejor y tampoco sabría como proponérselo al jefe, "nunca he sido muy valiente".
Podría seguir así durante 10.000 palabras más, pero no lo haré; nos vamos acercando. Un día, y ya olvidado el suceso, volvió a la misma tienda y sin pensar, compró otra vez la misma camiseta: Lycra80% nylon20%, a sus ojos le sentaba genial, y al llegar a casa... ¡No podía ser! la etiqueta decía ¡100% algodón! Además de otras cosas...La etiqueta era tan larga que X creía haberse vuelto loc@.
En esa etiqueta, estaban todas las cosas que no hacía y se negaba a si mism@; con el correspondiente auto-etiquetado: yo no soy de... yo nunca he sabido... , yo no sabría...
Miró al espejo y creyó haber enloquecido, el reflejo que proyectaba era diferente a lo que había visto jamás en su vida. X se veía allí, pero muy diferente, la casa era diferente, todo lo era...y el espejo dibujaba la imagen de X completamente desnud@, pero en realidad, fuera del espejo estaba lleno de etiquetas con frases suyas, totalmente tapad@. Tanto que le costaba respirar, costaba respirar, costaba...Sonó el despertador en ese momento... X se levantó sobresaltad@, aún recordaba aquella pesadilla, o quizás debería decir: aquella revelación.
Dos años depués, X había cambiado completamente de vida. Primero probaba, y probaba, y volvía a intentarlo, sin miedo...después etiquetaba si era necesario o lo dejaba para otra oportunidad, el autoetiquetado ya no le impedía vivir. Y mucho menos hacía caso a los etiquetados externos. Hoy podía ser lycra, mañana nylon, y otras 100% ALGODÓN...
¿Y tú X? ¿En cuántos aspectos de tu vida te has, o te han etiquetado y los has asumido como tuyos? Mírate la camiseta...quizás te lleves una sorpresa en la etiqueta y seas mucho más de lo crees...Vamos X, hay tiempo...y tú lo sabes.
Por Jordi Luna
X no hacía nada más ni nada menos de lo que cualquiera de nosotros hacemos en nuestra vida diaria. Seguía el curso de la vida, o más bien, se dejaba arrastrar muchas veces por él. Lo tenía todo, era solter@, casad@, con y sin hijos, tenía y no tenía trabajo y gozaba de salud a la vez que ésta le faltaba...
Un día de verano, X se despertó algo inquiet@, no sabía el motivo ni tampoco le dio mucha importancia, pero intuía que algo iba a suceder ese día. Se palpaba en el ambiente, su respiración medio agitada y un cosquilleo suave en el estómago le advertían de algo. Después del desayuno logró olvidarse, o eso creía, de esa sensación tan molesta como intrigante. Se dirigió a su habitación para vestirse y se enfundó unos tejanos, calcetines y unas deportivas, y entonces vio la camiseta que había comprado el día anterior; y pensó que era un buen día para estrenarla. Arrancó las etiquetas de la tienda y al ponerse su nueva camiseta de lycra... la etiqueta de composición de ésta quedó justo delante de sus ojos. Pudo ver: "100% algodón". Lo que le confundió bastante, pues había comprado una camiseta de lycra que se ajustaba a su tórax como un guante, y que el día anterior le había producido una gran sensación al verse. Hoy se encontraba cuanto menos rar@.
Volvió a la tienda con ella pues no estaba muy conforme aunque tampoco le iba la vida en ello, pero volvió. La dependienta, después de consultar y mirar otras prendas similares, llegó a la conclusión de que había sido un error de fabricación y se la cambió por otra igual. Miraron la etiqueta y esta decía 80%lycra 20% nylon, lo que dejó a X más tranquil@. Al llegar a casa, la sacó de la bolsa y se la puso. Pero en el viaje de entrada a su cabeza, la prenda dejó ver su etiqueta... en ésta se leía 100% algodón. -Pero...¿si la he visto en la tienda? ¿Cómo ha sucedido? .... Volvió a la tienda y después del segundo cambio, se repitió otra vez la misma historia...100% algodón. No sabía si reír o llorar, parecía haber entrado en un bucle sin salida. Al fin, decidió coger la camiseta y quemarla para acabar con esa pesadilla...
Días después le invitaron a ir al teatro, a lo que respondió: -uy, no...yo no soy de teatro, prefiero ver una película en casa que...entonces miró una de las paredes del salón y decidió que se debía volver a pintar; pero en su interior se dijo: -yo no sé pintar, llamaré a un pintor. Sonó el teléfono seguidamente y al otro lado del teléfono un amigo le invitaba a un viaje extraordinario, a lo que X respondió: -ya sabes que no soy de viajar, además en ese país no hablan nuestro idioma y no sabremos desenvolvernos. Por la tarde decidió que ya era hora de empezar a hacer deporte, y como muchos otros días después de pensarlo...decidió que tampoco estaba tan mal y podría empezar otro día, además hay otras cosas en la vida y se dijo: -tampoco he sido nunca de hacer deporte...Un día en una excursión en familia, no bajó a ver unas impresionantes cuevas porque pensó para sus adentros, "y si te entra un poco de ansiedad ahí adentro en ese ambiente tan cargado y cerrado". Tampoco cree que merezca un ascenso, por que entre otras cosas, hay alguien mejor y tampoco sabría como proponérselo al jefe, "nunca he sido muy valiente".
Podría seguir así durante 10.000 palabras más, pero no lo haré; nos vamos acercando. Un día, y ya olvidado el suceso, volvió a la misma tienda y sin pensar, compró otra vez la misma camiseta: Lycra80% nylon20%, a sus ojos le sentaba genial, y al llegar a casa... ¡No podía ser! la etiqueta decía ¡100% algodón! Además de otras cosas...La etiqueta era tan larga que X creía haberse vuelto loc@.
En esa etiqueta, estaban todas las cosas que no hacía y se negaba a si mism@; con el correspondiente auto-etiquetado: yo no soy de... yo nunca he sabido... , yo no sabría...
Miró al espejo y creyó haber enloquecido, el reflejo que proyectaba era diferente a lo que había visto jamás en su vida. X se veía allí, pero muy diferente, la casa era diferente, todo lo era...y el espejo dibujaba la imagen de X completamente desnud@, pero en realidad, fuera del espejo estaba lleno de etiquetas con frases suyas, totalmente tapad@. Tanto que le costaba respirar, costaba respirar, costaba...Sonó el despertador en ese momento... X se levantó sobresaltad@, aún recordaba aquella pesadilla, o quizás debería decir: aquella revelación.
Dos años depués, X había cambiado completamente de vida. Primero probaba, y probaba, y volvía a intentarlo, sin miedo...después etiquetaba si era necesario o lo dejaba para otra oportunidad, el autoetiquetado ya no le impedía vivir. Y mucho menos hacía caso a los etiquetados externos. Hoy podía ser lycra, mañana nylon, y otras 100% ALGODÓN...
¿Y tú X? ¿En cuántos aspectos de tu vida te has, o te han etiquetado y los has asumido como tuyos? Mírate la camiseta...quizás te lleves una sorpresa en la etiqueta y seas mucho más de lo crees...Vamos X, hay tiempo...y tú lo sabes.
Por Jordi Luna

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